viernes, 27 de junio de 2014

Carta del mes de junio de 14: lo bueno de tener un blog


Lo de tener un blog en mi caso fué una alineación inexplicable de varias estrellas, y hoy os lo cuento.

Cuando estudié asesoría de imagen, muchas de mis compañeras tenían ya blogs, y mis profes eran y son blogueras y blogueros de éxito. En cambio yo por esa época sólo estaba inmersa en clases de historia de la moda, de tendencias, estudios de color y demás, y no me planteaba nada más allá del placer de aprender algo más.

El curso lo disfruté hasta el infinito y más allá, y me ayudó a darme cuenta de que disfrutaba con la moda y la imagen no sólo desde la siempre adorada adquisición del "trapito", sino que también lo hacía explorando los entresijos de este mundillo.

A medida que se acercaba el final de mis estudios y cuando estaba inmersa en asesorías de color, apuntes y más apuntes, mi entorno empezó a preguntarme si iba a crear un blog casi dándolo por supuesto.
La pregunta se empezó a hacer cada vez más insistente, y la duda me empezó a rondar... Y cuando a mi me ronda la duda, antes o después termina siendo un hecho.

El año pasado, a finales de julio todo se empezó a materializar.

Aprovechando mis vacaciones de verano empecé con esta aventura, al principio con más vergüenza que otra cosa, y luego con muchos miedos: saber buscar contenidos interesantes, conseguir llegar más allá de la familia y los amigos... Y con una pregunta recurrente: "¿Y si se me acaban las ideas?".

Una vez superados los primeros baches (personales y logísticos), y como quien no quiere la cosa, te llega la primera información devastadora: "la mayoría de los blogs no llegan al año de vida" y a ti se te quedan los ojillos como platos, y piensas: ¿será simple problema de constancia? ¿Será que este mundo tiene más sombras que luces? Lo aplastante de las cifras me dio y me sigue dando mucho que pensar. 

Luego, te empiezas a llevar las primeras sorpresas con los posts... Y de repente uno curradísimo no lo lee ni tu madre, y para que os hagáis a la idea reproduzco conversación tipo:
"Yo: Mami, has visto el post de ayer, que no me has dicho nada? Mi madre: hija, es que escribes muchísimos y se me están acumulando" 

Y ahí tú inevitablemente te vienes un poco abajo. Pero sólo un poco, porque de repente unos días después Google Analytics (para quienes no lo conozcáis y para que nos entendamos es a veces tu mejor amigo y otras es el hijo malo del demonio), te sube a la gloria y te dice que te han leído en New York, en Londres, en México, Rusia, Roma y no sé qué más sitios...

Ahí ya te da igual todo, porque la adrenalina corre y merece la pena llegar casi a las 8 del trabajo y ponerte a buscar contenidos y escribir.

Cuando alguien que ni siquiera te conoce te dice que le gusta lo que haces, o cuando llegan los primeros comentarios en los posts empiezas a plantearte que tal vez todo tenga sentido, y das saltitos de alegría (no estoy hablando figuradamente, son saltitos tal cual).

El agradecimiento que se siente hacia quienes dedicáis unos minutos a leer los posts, a enviar correos y a comentar por diferentes vías es simplemete inexplicable. 

Luego empiezas a tener seguidoras fieles, amiguillas virtuales de las que te encanta tener noticias, saber qué opinan, y porque aunque a muchas sabes que quizá nunca las llegues a conocer, sabes que a otras antes o después las vas a ir desvirtualizando... Y pensar en ello es fabuloso.

Y sí, hay al menos un nivel más...y pensaréis, ¿otro ? Lo prometo... Que ¿cuál es? Pues el que te permite que gracias a un blog recuperes a gente que perdiste en el camino... Gente a la que no tenías forma de localizar, gente pre-móviles o pre-redes sociales que se queda en la memoria pero a quienes les pierdes completamente la pista. 

Hace unos meses me pasó con Ana, mi primera compañera de piso de Salamanca, y ayer recibí un correo de Patricia, uno de los soles que me cuidaba y mimaba cuando yo era novata en el colegio mayor... 

Así que sí, independientemente de que Google analytics a veces me suba al cielo y otras me queme con las chispitas del infierno, cada dos por tres llego a a la conclusión de que merece muchísimo la pena el esfuerzo. Y merece la pena por quienes estáis ahí detrás, porque conseguís dar sentido al esfuerzo y lo más importante: hacerme feliz.

Así que en el post de hoy os deseo lo mismo que me dais... Que todos vuestros días acaben en un final feliz.

Besitos

M

4 comentarios:

  1. Guapaaaaaa!!!!Toma yaaa.. que bonito el post!!!yo te animo a seguir muchos años mas...y yo ahi estaré leyendo cada entrada...te lo mereces por las curradas que debes darte cada semana...un besote!
    Tenemos un coffee pendiente,eh!
    Buen finde
    Ana

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    1. Jajajajaja! Gracias Ana! Me alegro de que te haya gustado ;)
      Cierto lo del café... Con este buen tiempo nos deberíamos plantear una terracita para ponernos al día!
      Besin!

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  2. Como a tu madre, se me acumula la lectura... Gracias. Nos vemos el lunes! ;)
    Besines mil

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    1. Jajajajaja! Me muero de la risa! Lo importante es que saquéis el ratito ;)
      Deseando que llegue el lunes ya! Qué ganasssss! Un besito muy fuerte!

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