jueves, 15 de agosto de 2013

Las comparaciones son odiosas...o no?

Me refiero a todas las situaciones en que se coincide en outfit o complemento especial con alguien...todos aquellos momentos que si tuviéramos que ordenar de los que dan de más a menos miedo, nos costaría decidir en qué orden colocarlos.

Por un lado está el "momento evento": la primera vez que tienes una boda, por ejemplo de una amiga, y te gastas un dineral porque lo vas a aprovechar para otras bodas y/o eventos, pero luego NO. 
Si además te pasa como a Samantha con Milley Cyrus en "Sexo en Nueva York 2", y el modelazo coincide con el de otra invitada, tienes varias opciones: llorar mucho (descartada), cambiarte (sí hombre! que se cambie ella!) o hacer como hicieron ellas: tomártelo con sentido del humor, posar juntas y cruzar los dedos para que al menos a ti te quede un poco mejor que a "la otra".






En mi caso después de esta experiencia de desembolso bestial y modelito en el armario que por el motivo que sea, ya sabes (porque a posteriori te vuelves la mar de lista) que no te vas a poner nunca más, te pasas al extremo contrario, y confiando en tu estilo y en todo lo que eres capaz de hacer con unos buenos complementos, decides gastarte nada y menos y arriesgarte... y te lanzas a la compra del básico en cadena low cost.

La realidad es que hasta que no llegas al lugar en cuestión, echas un vistazo general y ves que nadie ha sido tan osada como tú para jugársela de esa manera, no respiras tranquila. Ahí sí, te sientes triunfadora! Desde que lo probé por primera vez, me confieso adicta a esta adrenalina.

Por quitar un poco de drama, pequeño paréntesis dedicado a las fabulosas coincidencias: Cuando ves algo mono y baratito, te lo compras, y cuando a veces ni siquiera lo has estrenado lo saca una it-girl y se alaba. Todos sabemos que justo después se agotará y será imposible de conseguir...y tú lo supiste ver, lo tienes! Después de éso, cada vez que te lo pongas el resto estará viendo su objeto de deseo...momentazo!

En el extremo contrario y para terminar, dejo el momento de más miedo al menos para mi: el momento que no te esperas, que te pilla desprevenida...cuando te compras algo que te encanta que ni siquiera cuentas con que vaya a ser una plaga, que te gusta como te queda, que le gusta a la gente cuando te lo pones, y de repente...horror! Alguien famoso o de tu entorno que nunca te encantó cómo viste lo lleva, o lo lleva alguien que te cae mal...he dicho mal? Fatal! (incluso pueden coincidir a la vez que no te guste su estilo y te caiga fatal).
Ahí sabes que lo que hasta ese momento era una de tus prendas si no favoritas, con un lugar especial en tu corazoncito, va a ser castigada al fondo del armario, y que la probabilidad de que te lo vuelvas a poner tiende peligrosamente a cero...llegados a ese punto, la única solución es la donación. Y por si tienes poco con éso, te toca reflexionar: o se ha confundido la otra, o te has confundido tú...porque lo siento pero en estos casos, no hay dos ganadores. 


El vestido de Mango que sacó Letizia y nos pareció muy mono, se agotó en 0.2 en tienda. 
De repente se alinearon las estrellas (mal alineadas), lo sacó Belén Esteban y se fastidió el invento...lo volvisteis a ver puesto? Yo no.




Y qué me decís del terrorífico caso Selena Gómez (21 años) y Mª Teresa Campos (n+1 años) vestiditas tan contentas ellas de Dolce&Gabanna...aunque sólo sea por diferencia de edad una de las dos debe estar confundida...quizá las dos?





O Kim Kardashian y Lady Gaga de Salvatore Ferragamo




Te ha pasado alguna vez que hayas coincidido peligrosamente con alguien? Cuándo te ha pasado, has sido fuerte y has  seguido utilizando tu modelito, o sólo si te has visto clara vencedora?

Besitos

M






No hay comentarios:

Publicar un comentario